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setembro 18, 2008
Frederico Garcia Lorca
Finalmente vai ser reposta historica e oficialmente a verdade sobre o assassínio de Lorca, e dos seus três companheiros de infortunio, pelos fascistas de Franco!
A família Lorca e a sua fundação cedem à exigência dos familiares dos outros sacrificados e autorizam a exumação dos restos mortais do poeta.
Hoje, na primeira página do El País:

Este é o lugar onde se encontram os restos mortais de Lorca

Estes, os seus últimos companheiros:
Dióscoro Galindo González - professor, activista da democratização do ensino, republicano
Francisco Galadí Melgar - bandarilheiro, militante anarquista, sindicalista e combatente republicano
Joaquín Arcollas Cabezas - bandarilheiro, militante anarquista, sindicalista e combatente republicano
Informação completa no El País:
«El maestro cojo y los banderilleros», aqui
"No impediremos exhumar los restos de Federico, aunque no nos gustaría", aqui

Romance Sonâmbulo (excerto)
Verde que te quero verde.
Verde vento. Verdes ramas.
O barco vai sobre o mar
e o cavalo na montanha.
Com a sombra pela cintura
ela sonha na varanda,
verde carne, tranças verdes,
com olhos de fria prata.
Verde que te quero verde.
Por sob a lua gitana,
as coisas estão mirando-a
e ela não pode mirá-las.
Verde que te quero verde.
Grandes estrelas de escarcha
nascem com o peixe de sombra
que rasga o caminho da alva.
A figueira raspa o vento
a lixá-lo com as ramas,
e o monte, gato selvagem,
eriça as piteiras ásperas.
Mas quem virá? E por onde?...
[...]
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en Punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Federico García Lorca, 1935
Publicado por pilantra às setembro 18, 2008 09:11 AM